Breve Historia de la Psicología Transpersonal

Nacimiento

A mediados del siglo XX, la psicología norteamericana estaba dominada por dos principales escuelas: conductista y freudiana. El aumento de la insatisfacción con estas dos orientaciones como acercamientos adecuados a la psique humana, condujo al desarrollo de la psicología humanista. Su principal exponente fue Abraham Maslow quién ofreció una crítica mordaz sobre las limitaciones del conductismo y el psicoanálisis, llamándolas  la primera y segunda fuerza en psicología,  y formuló los principios de una nueva perspectiva en psicología.

La principal crítica al  conductismo fue que el estudio con animales  sólo pude aclarar aquellos aspectos del funcionamiento humano que compartimos con estos animales. Dejando de lado cualidades humanas específicas, como el amor, la autoconciencia, la determinación propia, la libertad personal, la moralidad, el arte, la filosofía, la religión y la consciencia. Esta perspectiva está también, en gran parte, carente de sentido en lo que respecta a algunas características negativas específicas del ser humano, como la ambición de poder, la crueldad y la tendencia a agredir intencionadamente.

En su crítica al psicoanálisis, Maslow (1969), señaló que Freud y sus seguidores llegaron a conclusiones sobre la psique humana principalmente a través de los estudios en psicopatología, generando un reduccionismo biológico y una tendencia a explicar todos los procesos psicológicos en términos de instintos básicos.

Por su cuenta, el principal interés de la psicología humanista, la tercera fuerza, trataba el contenido humano. Esta disciplina satisfacía el interés en la consciencia e introspección como complementos importantes al acercamiento objetivo de las investigaciones. Se centraba en el estudio de poblaciones sanas, en el crecimiento y el potencial humano y en funciones más elevadas de la psique.

 

A pesar de la popularidad de la psicología humanista, sus fundadores Maslow y Sutich quedaron insatisfechos con respecto al marco conceptual que habían creado originalmente. Fueron cada vez más conscientes de que habían dejado fuera un elemento extremadamente importante: la dimensión espiritual de la psique humana (Sutich, 1976). El renacimiento del interés por los filósofos espirituales orientales, la meditación, la sabiduría de los antiguos nativos, así como la experimentación con psicodélicos, dejó absolutamente claro que una psicología completa y válida para todas las culturas debía incluir observaciones de áreas tales como los estados místicos, la consciencia cósmica, las experiencias psicodélicas, los fenómenos de trance, la creatividad e inspiración religiosa, artística y científica.

En 1967, un pequeño grupo de trabajo en el que estaban incluidos Abraham Maslow, Anthony Sutich, Stanislav Grof, James Fadiman, Miles Vich y Sonya Margulies se reunió en el parque Menlo, en California, con el objetivo de crear una nueva psicología que hiciera honor a todo el espectro de la experiencia humana, incluidos los diversos estados poco comunes de consciencia. Durante estas discusiones, Maslow y Sutich aceptaron la sugerencia de Grof y llamaron a esta nueva disciplina “psicología transpersonal”.

La Cuarta Fuerza

La psicología transpersonal, o la cuarta fuerza, se centraba en las principales ideas erróneas de la psiquiatría y la psicología establecidas, con respecto a la espiritualidad y la religión. También respondía a las importantes observaciones de las modernas investigaciones sobre consciencia, así como a otros campos para los que el existente paradigma científico no tenía una explicación suficiente.

Mientras la psicología y la psiquiatría occidental describen los rituales y la vida espiritual de las antiguas culturas nativas en términos patológicos, los peligrosos excesos de la civilización industrial que pone en riesgo la vida del planeta y que se han convertido en parte integrante de nuestra cotidianidad, rara vez atraen la atención de los clínicos e investigadores y de ninguna manera son etiquetados como algo patológico.

La  psiquiatría y la psicología occidental formularon sus teorías desde las experiencias y observaciones de los estados ordinarios de consciencia y han evitado o malinterpretado sistemáticamente la evidencia de los estados no ordinarios, como también las observaciones desde la terapia psicodélica, las poderosas experiencias psicoterapéuticas, el trabajo con individuos en crisis psicoespirituales, las investigaciones sobre meditación, los trabajos antropológicos de campo o la tanatología. Los datos de estas áreas de la investigación se han ignorado sistemáticamente y se han malinterpretado debido a su incompatibilidad fundamental con el paradigma dominante.

Los estados Holotrópicos

La psicología transpersonal se interesa por un subgrupo significativo de los estados no ordinarios de consciencia, aquellos que tienen un potencial heurístico, sanador, transformador e incluso evolutivo. La psiquiatría dominante no tiene un nombre para este subgrupo tan importante de estados  y todos son calificados como estados alterados de consciencia. Stanislav Grof acuña el nombre de holotrópico (Grof, 1992). Esta palabra compuesta significa “orientado hacia la totalidad“ o “moviéndose en dirección a la totalidad”.

Este término sugiere que en nuestro estado diario de consciencia, nos identificamos solamente con una pequeña fracción de quien realmente somos. En estados holotrópicos, podemos trascender la estrecha barrera de nuestro ego y encontrarnos con un rico espectro de experiencias transpersonales que nos ayudan a recuperar nuestra completa identidad.

La física cuántica relativista ha demostrado que la materia es esencialmente vacío y que todas las fronteras en el universo son ilusorias. Hoy en día sabemos que lo que se nos presenta como objetos estáticos y discretos son en realidad condensaciones dentro de un campo de energía dinámica unitiva.  La naturaleza objetiva de los dominios históricos y arquetípicos del inconsciente colectivo se ha demostrado por C.G Jung y sus seguidores años antes de que las investigaciones psicodélicas y las nuevas terapias experienciales acumularan evidencias que lo confirmaran más allá de cualquier duda razonable.

Además, es posible describir paso a paso los procedimientos y contextos apropiados que facilitan el acceso a estas experiencias. Esto incluye procedimientos no farmacológicos, como la práctica de la meditación, música, danza, Respiración Holotrópica y otros acercamientos que no pueden verse como agentes patológicos por más que forzáramos nuestra imaginación.

Espiritualidad v/s Religión

Es importante aclarar la diferencia entre espiritualidad y religión. La espiritualidad se basa en experiencias directas de aspectos y dimensiones no ordinarios de la realidad. No requiere de un lugar especial o de una persona asignada oficialmente que medie con lo divino. Los místicos no necesitan iglesias o templos. El contexto en el cual experimentan las dimensiones sagradas de la realidad, incluyendo su propia divinidad, son sus cuerpos y su naturaleza. La espiritualidad requiere de un tipo especial de relación entre el individuo y el cosmos y es, en su esencia, un asunto privado y personal.

En comparación, la religión organizada requiere de una actividad grupal institucionalizada que se desarrolla en un lugar ya designado como puede ser un templo o una iglesia y consta de un sistema de personas autorizadas y asignadas que pueden tener o no, experiencias de realidades espirituales. Una vez que la religión se vuelve organizada, a menudo, pierde completamente la conexión con su fuente espiritual y se vuelve una institución secular que se sirve de las necesidades humanas sin satisfacerlas.

Las religiones organizadas tienden a crear sistemas jerárquicos que se centran en conseguir el poder, el control, la política, el dinero, las posesiones y otros aspectos seculares. Bajo estas circunstancias, la jerarquía religiosa, al igual que una norma, desalienta las experiencias espirituales directas que puedan darse en sus fieles, porque fomentan la independencia y no pueden controlarse efectivamente. Cuando esto ocurre, la genuina vida espiritual continúa solo en las ramas de lo místico, en órdenes monásticas y en sectas. Mientras quede claro que el fundamentalismo y el dogma de la religión son incompatibles con la visión científica del mundo, ya sea Newtoniano-Cartesiana o basada en el nuevo paradigma, no hay razón por la que no podríamos estudiar seriamente la naturaleza y las implicaciones de las experiencias transpersonales.

 

Re Visionando la Psicología y Psiquiatría

La psicología transpersonal, al iniciarse a finales de los años sesenta, fue sensible a la cultura y trató los ritos y las tradiciones espirituales de las antiguas culturas nativas con el respeto que merecían, en vista de los hallazgos de las modernas investigaciones de la consciencia. También incluyó e integró un amplio rango de “fenómenos anómalos”, observaciones contradictorias con el paradigma que la ciencia académica ha sido incapaz de explicar. Sin embargo, aunque fuera exhaustivamente comprobado, el nuevo campo representaba una salida radical del pensamiento académico entre los círculos profesionales, que no podía reconciliarse ni con la psicología y psiquiatría tradicionales, ni con el paradigma Newtoniano-Cartesiano de la ciencia occidental.

Como resultado, la psicología transpersonal era extremadamente vulnerable a ser acusada como “irracional” o “acientífica”, especialmente por los científicos que no estaban al corriente del vasto cuerpo de observaciones y datos en los que el nuevo movimiento se basaba. Estas críticas también ignoraban el hecho de que muchos de los pioneros en este movimiento revolucionario tuvieran credenciales académicas impresionantes. Entre los pioneros de la psicología transpersonal hubo muchos psicólogos importantes, como James Fadiman, Jean Houston, Jack Kornfield, Stanley Krippner, Ralph Metzner, Arnold Mindell, John Perry, Kenneth Ring, Frances Vaughan, Richard Tarnas, Charles Tart y Roger Walsh entre otros de diversas disciplinas (por ejemplo antropólogos, como Angeles Arrien, Michael Harner y Sandra Harner). Estas personas crearon y acogieron la visión de la psicología transpersonal de la psique humana, no porque ignoraran los supuestos fundamentales de la ciencia tradicional, sino porque encontraron el viejo marco conceptual seriamente inadecuado e incapaz de responder a sus experiencias y observaciones.

El influjo de esta nueva información tan excitante comenzó por las profundas implicaciones filosóficas sobre física cuántica relativista, que cambió para siempre nuestro entendimiento de la realidad física. La asombrosa convergencia entre la visión del mundo de la física moderna y la de las filosofías espirituales orientales, presagiada ya en el trabajo de Albert Einstein, Niels Bohr, Werner Heisenberg, Erwin Schrödinger y tantos otros, encontró una completa expresión en el libro de Fritjof Capra (1975), “The Tao of physics”. La visión pionera de Capra se complementó y refinó en los años sucesivos por el trabajo de Fred Alan Wolf (1981), Nick Herbert (1979), Amit Goswami y muchos otros. Fueron de especial interés en este asunto las contribuciones de David Bohm, quién colaboró junto a Albert Einstein y fue a su vez autor de prestigiosas monografías sobre la teoría de la relatividad y la física cuántica.

Dr. Stanislav Grof PhD.

Stanislav Grof ha sido uno de los primeros y más consumados pioneros de  la investigación moderna de la consciencia a través de décadas de investigación científica legal sobre el uso terapéutico de psicodélicos, y su innovadora comprensión de los estados no-ordinarios, basados en formas experienciales de psicoterapia.

Desde este trabajo ha emergido una nueva cartografía de la psique humana que considera nuestras experiencias durante el nacimiento, tanto como los niveles transpersonales, típicamente explorados por sanadores y chamanes.

Su mente brillante y conocimiento enciclopédico de varias escuelas de psicología, le permitieron desde la investigación, integrarlo todo en una marco coherente.

Es un psiquiatra con experiencia de más de sesenta años de investigación en los estados no ordinarios de conciencia ( con sustancias psicodélicas y varias técnicas de drogas) y uno de los fundadores y principales teóricos de la psicología transpersonal . Nació en Praga, Checoslovaquia, donde también recibió su formación científica - un grado de MD de la Escuela de Medicina de la Universidad Charles y un doctorado de la Academia Checoslovaca de Ciencias.

Las primeras investigaciones del Dr. Grof en el uso clínico de las sustancias psicodélicas se llevaron a cabo en el Instituto de Investigación de Psiquiatría en Praga, donde fue investigador principal de un programa de exploración sistemática del potencial heurístico y terapéutico del LSD y otras sustancias psicodélicas.

En 1967 fue invitado a participar como Clínico y como Research Fellow en la Universidad Johns Hopkins, Baltimore, MD. Después de completar esta beca de dos años, se quedó en los EE.UU. y continuó su investigación como Jefe de Investigación Psiquiátrica en el Centro de Investigaciones Psiquiátricas de Maryland y como profesor asistente de Psiquiatría en la Clínica Henry Phipps de la Universidad Johns Hopkins, Baltimore, MD.

En 1973, el Dr. Grof fue invitado por el Instituto Esalen en Big Sur, California, donde vivió hasta 1987 como Académico residente, dando seminarios, conferencias y siguiendo con el desarrollo de la Respiración Holotrópica con su esposa Christina Grof. También sirvió en la Junta de Consejeros del Instituto Esalen.

Él es el fundador de la Asociación Transpersonal Internacional (ITA) y su ex y actual Presidente. En este papel, ha organizado grandes conferencias internacionales en Estados Unidos, la ex Checoslovaquia, India, Australia y Brasil. En la actualidad, vive en Mill Valley, California, dedicándose a la realización de Seminarios de Formación para los profesionales de la Respiración Holotrópica y Psicología Transpersonal y a escribir libros.

También fue profesor de Psicología en el Instituto de Estudios Integrales de California (CIIS) en San Francisco y en la Graduate School Pacifica en Santa Bárbara, y da charlas y seminarios en todo el mundo.

En 1993 recibió el Premio de Honor de la Asociación de Psicología Transpersonal (ATP) por Contribuciones Importantes y por el desarrollo del campo de la Psicología Transpersonal, otorgado con ocasión de la Convocatoria del 25 Aniversario de ATP, celebrada en Asilomar, California. Ha publicado más de 140 artículos en revistas profesionales, así como los siguientes libros, que han sido traducidos al alemán, francés, italiano, español, portugués, neerlandés, sueco, danés, ruso, checo, polaco, búlgaro, griego, turco, japonés y chino.

La Respiración Holotrópica

La Respiración Holotrópica es una de las más poderosas y efectivas técnicas de autoexploración profunda y de psicoterapia dentro de la Psicología Transpersonal y fue desarrollada por  Grof  y su difunta esposa Cristina. Ha sido utilizada desde 1976 en más de 70.000 personas con resultados notables. Está basada en las conclusiones de la investigación moderna de la conciencia y sobre el poder curativo y transformador de los estados Holotrópicos de conciencia en terapia. Expande, complementa e integra las comprensiones de la psicología profunda y amplía e incrementa los mecanismos terapéuticos de la psicoterapia convencional llevándola a nuevas alturas.

Al activar las capacidades integrativas y regenerativas intrínsecas y naturales de la psique, en un Setting óptimo, la terapia experiencial holotrópica favorece y acelera el movimiento natural de curación y desarrollo en el individuo. Permite realizar un proceso que va desbloqueando y liberando las tensiones físicas y emocionales que están detrás de gran cantidad de síntomas de origen psicológico. Al integrar y liberar estás cargas, dejamos de experimentarlas de la misma forma en la vida cotidiana. Facilita junto a esto un acceso efectivo a niveles profundos de transformación personal con valiosos resultados terapéuticos. Es una eficaz herramienta para la autoexploración y autodescubrimiento, que puede nutrir y apoyar el desarrollo psicológico y espiritual del individuo.

La integración de antiguos traumas, incluyendo la experiencia del nacimiento, permite una nueva comprensión, más profunda de las pautas de síntomas y comportamiento más arraigados en los seres humanos, y de las raíces reales de problemas psicológicos y emocionales. Nos revela una imagen más profunda y verídica de la estructura y magnitud de los desórdenes emocionales y psicosomáticos.

Está basada en el gran poder curativo y transformador de los estados expandidos o no ordinarios de conciencia (estados holotrópicos). Estos estados han sido la forma más antigua y poderosa  de curación en nuestro planeta. A veces pueden ocurrir espontáneamente o suelen aparecer a través de prácticas psicológicas, rituales poderosos, uso de enteógenos, experiencias místicas o de prácticas de meditación profunda y experiencias shamánicas.  Han sido utilizados ampliamente en las líneas místicas dentro de las diferentes religiones. En estos estados suele desplegarse la profunda curación, comprensión y transformación que tanto buscamos.

Se busca alcanzar una mayor auto comprensión, expansión de la identidad del yo y facilitar el acceso directo a las raíces de los problemas emocionales y psicosomáticos para poder integrarlos y procesarlos efectivamente.

Esta revolucionaria técnica terapéutica y de autoexploración utiliza respiración, música evocativa, trabajo corporal focalizado cuando es necesario, arte (mandalas) e integración grupal. Mediante la respiración y música evocativa activamos la psique y se vuelve posible adentrarnos en estados extraordinarios de conciencia (estados holotrópicos). En estos estados la psique activa la sorprendente capacidad terapéutica y regenerativa innata del organismo, llevando a la conciencia contenidos inconscientes relevantes para su síntesis y resolución. Nos permite usualmente trabajar a través de temáticas y síntomas relevantes en horas o días, en vez de años.